Me he sentido identificada con tu artículo porque he visto reflejado en él a mi yo de 30 años, la edad que tienes tú ahora. Cuando yo tenía 30 pensaba exactamente igual que tú. De lo que me alegro es de no haber escrito un post como el tuyo cuando tenía 30 años, ya que ahora, después de tener dos hijos, me hubiera sentido totalmente ridícula leyéndolo.
De hecho, yo también hice preguntas a mis amigos con hijos como las que tú te planteas... ¿por qué la gente tiene hijos? Como tú, recibía la información sobre la maternidad y paternidad totalmente sesgada: pañales, cortar fruta, noches sin dormir... yo también soy una romántica y lo que oía no se correspondía para nada con el futuro que yo imaginaba: una mujer viajera, descubriendo lugares exóticos, dedicándome a escribir y a estudiar que era lo que me encantaba... Definitivamente la maternidad no iba conmigo y cada día que pasaba lo tenía más claro.
Es curioso que hayas escrito este artículo con 30 años y no con 25. Probablemente tú también piensas que en breve se te pasará el arroz, y por eso necesitas justificar tu negación a la maternidad con palabras. Con 25 años, ni te lo planteabas. Si había dudas, ya las resolverías.
Como te decía, yo también preguntaba a mis amigos por qué habían decidido tener hijos y las respuestas no me satisfacían: yo no sentía una ganas locas de tener hijos ni quería tenerlos porque es lo que tocaba. Tenía verdadera aversión a coger en brazos a los bebés de mis amigos (y todavía la tengo). Afortunadamente, entró en mi vida una pareja que sí quería tenerlos y que me apremiaba para que tomara una decisión.
Me costó un año de psicoterapia darme cuenta de que los ataques de ansiedad y pánico que sentía en situaciones que nada tenían que ver con tener hijos, estaban relacionados en realidad con la decisión que tenía por delante: tenerlos o no tenerlos. Era un miedo visceral a tomar una decisión que pusiera mi vida patas arriba pero yo no me daba cuenta de que ese miedo estaba ahí.
Cuando tomé la decisión de tenerlos, la ansiedad desapareció en parte, pero he de reconocer que yo decidí tener hijos por una razón que todo el mundo criticaría: "es que mi pareja quería, y pensé pues bueno, que sea lo que Dios quiera". Terrible. "No se ha de tener hijos si no estás totalmente seguro", te dirán. Pero en mi caso se equivocaban.
Estoy totalmente convencida de que nadie sabe de qué va la paternidad ni la maternidad hasta que no tiene hijos. Por esa razón, es totalmente imposible decidir con el raciocinio sobre algo que desconoces absolutamente. Si solamente escuchas lo duro que es ser madre, nunca decidirás que quieres serlo, que es evidentemente, lo que te pasa a ti ahora. Y es lo que me pasó a mi.
Así que creo que tu pregunta es equivocada. ¿Por qué la gente decide tener hijos? es totalmente irrelevante: algunas lo harán por claro instinto maternal (admiro a estas mujeres, que sabiendo despertar su inteligencia animal, ya intuyen lo maravilloso que será ser madre), otros lo hacen porque "ya toca" y otros lo hacen por accidente, fíjate. En cualquier caso, las razones no importan.
Lo que importa es lo que llega después. Nada te prepara para lo que llega después. Ni el instinto maternal, ni tus amigas madres, ni todo lo que creías saber y conocer de ti misma.
Dices que la maternidad te amuerma y te vuelve gris y yo pensaba igual que tú. Cómo podía estar tan equivocada. No hay nada que te despierte más a la vida que tener un hijo: es un manotazo que te abre a una luz totalmente nueva en la que se desploman y ascienden de golpe tus miedos, tus ideas preconcebidas, tus límites y todo lo que creías conocer sobre el amor y el sentimiento. Nunca te sentirás más despierta que siendo madre.
Las personas que han contestado a tu post te dicen que si no quieres tener hijos no los tengas. Pero fíjate; yo te animaría a lo contrario. Y no porque tenga la patética necesidad de meterte en mi club de amuermados y grises, sino porque creo que una mente como la tuya que busca incansablemente nuevas experiencias y retos en la vida, disfrutará mucho más de la maternidad y sabrá sacarle el jugo al máximo.
Ser madre (y padre) te abre a un mundo de posibilidades, empezando por la elección de qué tipo de madre vas a querer ser. Aunque no lo parezca, existen madres a las que les preocupa mucho más que el tipo de cochecito o las prestaciones de la guardería. Del mismo modo que un lunes por la mañana en la oficina no te pones a hablar de Becquer ni comentas que "el tío con el que me enrollé el sábado, me miró a los ojos y me di cuenta de que percibía mi tristeza", tampoco les oirás a esas madres hablar así. Sería un poco ridículo y presuntuoso ¿no crees? Hay momentos en los que la gente habla de cosas prácticas simplemente para tener la seguridad de que su interlocutor no pensará que es gilipollas. Pero si hablas con una madre o con un padre y primero te limitas a escuchar los comentarios de rigor: los pañales, la guardería etc... y si tienes un poco de paciencia y preguntas con humildad, probablemente te hablarán de otras cosas que nunca has escuchado.
Cosas como por ejemplo, que no necesitarás leerle a Becquer a tu hijo (aunque podrás hacerlo si lo deseas, y a tu hijo le encantará) porque él creará historias y poesía fascinante para ti mucho mejor que la de los clásicos. No necesitarás enseñarle palabras como madreselva o pensil, porque él te descubrirá mil rincones idílicos en los parques más anodinos. Te mostrará con los ojos llenos de emoción la belleza de una zarza y la utilidad de una rama seca. Fíjate que en todos los casos se trata de lo que él te dará a ti y no de lo que tú le darás a él, aunque esto también será importante.
Descubrirás que la maternidad no sólo no es gris sino que posee un sinfín de matices en todos los colores que apenas podías percibir cuando no tenías hijos: descubrirás esos mil matices en la ternura, un sentimiento que hasta ahora te hubiera parecido imposible poder sentir con tanta fuerza y en tantas variantes...
Descubrirás el calor intenso de tener a tu "cría" pegada junto a ti respirando, descubrirás, cuando pases noches enteras sin dormir, cuando tengas que limpiar pañales, escuchar gritos y llantos que posees una generosidad dentro que sólo pudo salir a la luz cuando llegó a tu vida el ser que más ibas a amar en tu existencia.
Descubrirás la inocencia en estado puro y eso te hará volver a confiar en el género humano. Curiosamente, dejarás de estar tan segura de que el hombre es un lobo para el hombre. Las guerras, los asesinatos, la maldad del ser humano, adquirirán significados nuevos para ti que despertarán tus miedos y tus valentías más escondidas. De pronto, podrás percibir la bondad y la maldad del hombre en toda su grandeza.
Claro que tendrás pensamientos como "esta noche, me miró y creo que percibía mi tristeza", pero no los compartirás con nadie porque cuando tu hijo nazca se creará un círculo invisible en torno a tu nueva familia del que no querrás que salga nada para poder disfrutar en la intimidad del precioso secreto que es ver sonreír a tu hijo por primera vez. Con ninguna beca, viaje o trabajo sentirás lo que te arderá en el pecho cuando escuches la primera carcajada de tu bebé.
La pregunta no es ¿por qué tienes hijos? La pregunta quizás podría ser: ¿por qué se tiene un segundo hijo? En este caso, los padres ya saben a lo que se enfrentan y muchos repiten, una y más veces porque tener un hijo es como una droga: que te hace daño muchas veces y sin embargo el placer que te proporciona, el sentido que da por instantes a tu existencia, quisieras que no desapareciera jamás.
Veo por tu artículo que has abierto vías de investigación para averiguar por qué la gente tiene hijos y qué es lo que les sucede cuando lo hacen. Fíjate que yo también desarrollé una interesante (y estúpida) teoría basada en las respuestas que recibía. Tenía la convicción de que la gente, una vez tiene hijos, se arrepiente totalmente, pero como es totalmente imposible dar marcha atrás en la decisión, te venden algunas bondades sobre la maternidad para auto convencerse: que es muy bonito, que le quieres mucho a tu hijo y blablabla. Mi pérfido intelecto en lugar de escuchar con atención estas explicaciones, que son las que verdaderamente dan sentido a tu vida en la maternidad, se limitaba a quedarse con lo malo: con los pañales, las cacas y las noches sin dormir, como si esto tuviera alguna importancia en realidad.
Mi teoría, evidentemente, cuando tuve mis propios hijos se vio totalmente refutada.
Si tienes hijos, descubrirás cuán equivocada estabas y como hablabas desde dentro de la caverna, sin poder ni siquiera intuir la luz reflejada del exterior. Cuando tu hijo te coja de la mano, cuando inventes juegos para él, incluso cuando llores por las noches pensando en esos límites a los que jamás pensabas que llegarías, vislumbrarás la respuesta a todas tus preguntas: no sólo ¿por qué la gente tiene hijos? sino ¿por qué estoy en este mundo? y ¿cuál es el sentido de mi existencia? Cuando tu hijo recién nacido te mire a los ojos, te asomarás a un abismo de generaciones enteras y entenderás la grandiosa cadena de tus ascendientes que se prolonga hasta los principios de la humanidad. Entonces, por un segundo, percibirás el sentido de la vida y la razón por la que la gente tiene hijos te parecerá absurda y banal.
Te aseguro que no hay mujer menos realista que yo. Te prometo que detesto pelar la fruta, es más, muchas veces no les doy fruta a mis hijos sólo por no tener que pelarla. Me considero una romántica inútil como tú, y no he encontrado en ningún libro de ningún clásico, debajo de ningún puente de París, ni en ninguna conferencia sobre el sentido de la vida, lo que he podido encontrar teniendo dos hijos. Te animo a que lo descubras. No te decepcionará. ¿No te animas?
Muy buena primera entrada, maja. :)
ResponderEliminarMe ha gustado saber tus razones para el no y para el sí. Nuestros razonamientos no se parecen en nada, pero me ha encantado meterme un poco en tu pensamiento.
Beso!
¡Gracias Regi! ;)
EliminarMe encanta cómo escribes Ester, creo que no es la primera vez que te lo digo.
ResponderEliminarEn este caso, no estoy muy de acuerdo contigo, la verdad. Me ha gustado ver cuál ha sido tu evolución hasta llegar al punto en el que estás. Yo me encuentro en el grupo de las que siempre hemos tenido la vocación de ser madres. Pero también he conocido a una mujer que ya a sus 50 años, me ha confesado que se arrepiente de haberlo sido. Creo que nadie se imagina la paternidad, no tenemos ni idea de lo que implica y las razones para el sí pueden ser muy diversas. Pero las razones por las que no son respetables también y jamás animaría a una persona a probar. Es una decisión que no sólo afecta a los padres, también a los niños y se corre el riesgo de crear padres frustrados (los hay unos cuantos).
No creo que exista la respuesta correcta para todo el mundo. No creo en el no y tampoco creo en el sí. Pero sí creo en la responsabilidad una vez tomada la decisión, sea cual sea.
Te entiendo perfectamente. De hecho, creo que jamás animaría a nadie "de verdad" a tener hijos. Lo he hecho aquí para ironizar un poco sobre sus comentarios sobre la gente que le dice que si no se anima a tener hijos. De todas formas, se puede ver también desde el otro punto de vista. Gente que no tiene hijos por miedo y que seguro que disfrutarían de la maternidad y que tal vez finalmente no los tengan por ese miedo y se queden frustrados toda su vida. Sin duda es una decisión difícil. Nunca sabes si te vas a arrepentir o no, está claro. Cuando yo le decía a mi psicoterapeuta "pero, ¿qué pasará si luego me arrepiento?" ella me decía "no te preocupes, no te vas a arrepentir". En mi caso acertó, pero entiendo que puede pasar lo contrario... Pero yo casi decidí no tenerlos y en gran parte era sólo por miedo... Es verdad que hay padres frustrados pero seguro que también hay gente frustrada por no haberlos tenido... Recuerdo hace tiempo que leí una entrevista a una escritora (no me acuerdo quién era) que decía que de lo único que se arrepentía en la vida era de no haber tenido hijos... Así que parece que por ambos lados, uno se puede equivocar... no es fácil decidirlo, no..
ResponderEliminarPor eso decía que lo importante era responsabilizarse de la decisión tomada. Porque para el sí como, como para el no, la decisión ha sido tomada por una misma. A lo hecho, pecho.
EliminarEres muy grande hesti! Yo era de esas a las que les preguntabas. Incluso rcuerdo una conversación en la que te dije que eso de pensárselo mucho era una chorrada, que era algo tan brutal que no te arrepentirías. Supongo que ya no escuchabas, que sólo oías lo de despertarse diez veces una nche, pero bueno, lo intenté. Gracias por este texto. Sigue escribiendo guapa!
ResponderEliminarSí, seguramente me quedé con lo malo!! Jajaja, pero es que es verdad que los padres tenemos mucha tendencia a vender primero lo malo, y los no-padres se quedan un poco acojonados... Yo misma me doy cuenta cuando me preguntan: "¿qué tal con tus niños?" y respondo: "lo que peor llevo es lo de no dormir" jajajjaja, cosas de nuestra cultura... :)
EliminarRespecto a este tema, y creo que es la base del asunto, se puede hablar largo y tendido.
EliminarDigo que es la base del asunto porque en general las personas eligen tener o no hijos en base a lo que oyen del resto de personas. Es bien sabido que el ser humano no es cobarde por naturaleza, sino que aprende de errores propios y extraños. Ahí es donde, a mi parecer, reside el error: el aprendizaje que llevamos a cabo.
Tienes razón en eso de que siempre recalcamos lo malo por encima de lo bueno -o en una mayoría de personas- y desanimamos a los demás frente a retos de lo más naturales.
Creo que parte del éxito como seres humanos de hoy en día se debe a la valentía/inconsciencia de los padres contemporáneos. Porque si nos ponemos a pensar en todo lo que se cuenta no nos atreveríamos a nada. Yo no me considero especialmente valiente (siempre he tenido un concepto bastante cobarde de mí misma) ni una inconsciente, pero sí es verdad que he intentado dejar de lado la racionalidad extrema que me caracteriza porque si no la dejara no haría nada. También es verdad que he adquirido otro tipo de racionalidad más ligada a la objetividad respecto a las cosas: he conocido a personas mucho más cobardes que yo que han pasado por la paternidad y no se han muerto. Si tan terrible fuera la gente no repetiría. Lo que he visto en mi casa tampoco era para tirarse de los pelos.
Hace unos días en mi Facebook me pusieron un comentario que en otras épocas habría conllevado una buena bronca, pero ahora relativizo. Es de una mujer que ya tiene dos hijos de pasados 20 años y no se le ocurrió poner otra cosa que la que ahora copio:
"Tranqui que ya queda menos. No sabes donde te has metido y lo peor es que no hay marcha atrás."
¿Soy yo o este comentario es de torta en toda la cara? Mira que mi empatía brilla por su ausencia, pero nunca se me ocurriría decirle a alguien eso cuando está esperando un hijo.
También he tenido que oír otras lindezas relacionadas con mi salud mental como "¿Cómo se te ocurre tener un hijo, y si sale como tú?" o "Asegúrate de que te miren bien no vaya a salir autista".
Esa es la parte más cruel de la archiconocida frase de "no sabes en donde te has metido", que es de patada en la boca.
Hace 40, 50, 100 años a nadie se le decían esas cosas al quedarse embarazada. Los hijos eran siempre un regalo y todas las mujeres sabían que era algo duro, pero algo que se compensa con otras cosas. En mi familia nadie ha hecho ni la más pequeña mención a lo que me espera, sino que todos me han felicitado y esperan ayudar y disfrutar del momento.
Recuerdo también el programa de TV "Bebé a bordo", que aunque muy formativo e informativo, parecía que pretendía que la natalidad cayese al 0% en España. Es que no había en todo el programa ni una cosa buena: si no eran los puntos era el dolor de pecho o la mastitis, o los cólicos, o el poco sueño, o el agobio, o la deshidratación o el etcétera. Por Dios, las mujeres llevan haciendo esto siglos, vamos a pensar todo con la realidad cogida de la mano.
Seriamente creo que el instinto maternal de muchas mujeres ha sido erradicado en las últimas décadas por el miedo que se ha instaurado en la sociedad. Un miedo que no creo que obedezca a razones reales, sino a un síndrome del quejica de hacérselo mirar. Porque con esto no digo que las madres sean quejicas, no, sino que hay madres y padres la leche de exagerados que yo no sé en qué clase de mundos de Yupi han vivido cuando al tener una criatura solo se centran en lo terrible que les pasa y en que "su vida" se acaba con eso.
¡Cuántas cosas dejaríamos de hacer si fuéramos todos tan cobardes!
A propósito, que mis razones para el sí y el no no son ninguna de las expuestas en los artículos. De paso lo digo.
Totalmente de acuerdo con todo Regi!! La verdad es que yo me llevé un buen guantazo cuando tuve a mi primera hija (con el segundo, lo llevo todo mucho mejor) pero con los meses lo bueno me compensó mucho más todo lo malo... Creo que por eso, afortunadamente, la mayoría de la gente te da la enhorabuena porque al fin y al cabo, la experiencia será buena!! :) Por cierto, me gustaría leer tus razones, me has dejado con la mosca...
EliminarHola, chata.
EliminarMira, así como me considero una persona cobarde, también me considero una persona que aguanta mucho. No son rasgos incompatibles. Por suerte o por desgracia no he tenido una vida emocional fácil. Sé lo que es "sufrir" y sé lo que es sobreponerse a los problemas. Me ahogo en un vaso de agua por nimiedades pero me convierto en un huracán en los casos más difíciles. Supongo que la educación estricta y falta de empatía es lo que tiene, que te hace como una roca.
Por otro lado, soy plenamente consciente de mis debilidades, que no son las de sacrificar mi vida social (que no existe), ni mi modo de vida, ni mi libertad, ni mi sueño. No temo perder nada de lo que ahora tengo ni tengo que hacer ningún sacrificio en mi futuro por mi futura hija. ¿Que por qué me he decidido ahora a tener un hijo? Pues justamente porque ahora es cuando he aprendido a gestionar mis debilidades.
Mi mayor miedo es no estar a la altura psiquiátricamente. Así de simple. Sé que podré cuidarla, hacerme cargo de sus necesidades objetivas. No sé seguro si podré hacerme cargo de mí misma; o, por lo menos, hasta ahora no lo he sabido. Siempre he querido tener hijos, pero mi mente me decía: "Regi, si no eres capaz de cuidar psicológicamente de ti misma, ¿cómo vas a hacerte cargo de alguien?" A mí no me preocupan las tardes de parque, la comida, los paseos, el colegio... sé por experiencia que como soy un robotito soy capaz de eso y de más. A mí me preocupa quebrarme emocionalmente de la manera en que yo lo hago: a lo grande.
Hace ya un tiempo que estoy más fuerte en ese sentido y el hecho de poder hablar con mi familia de lo que me pasa y de cómo ponerle solución o ayudarme me ha creado una sensación de fortaleza y afán de recuperación que antes no tenía.
He podido comprobar también que soy más fuerte que otras personas en determinados ámbitos y he conseguido poner todo en la balanza y resulta que se equilibra, así que mi percepción de lo tremendas que eran algunas cosas ha cambiado al ver que de verdad las cosas tremendas no me afectan tanto. Y en cinco meses y medio me han pasado cosas muy tremendas que tendrían a cualquier mujer llorando durante días.
Me ha encantado tu artículo. Aún no he leído al que das respuesta, lo haré a continuación. Yo soy de las que he tenido ese instinto maternal desde que tengo uso de conciencia. Siempre quise ser madre desde que me conozco ;-) y puedo asegurar y aseguro que para mí ha sido muchísimo mejor de lo que esperaba. Ser mamá es lo que mejor sé hacer en mi vida, a pesar de la cantidad de errores que cometo a lo largo del día y que me ayudan para corregirme e intentar ser mejor mami. Estoy aprendiendo tanto con ellos que me están haciendo cada día un poco más sabia y todo gracias a mis peques.
ResponderEliminarSiendo madre, cuando leas el de "hijos" vas a alucinar creo :) Gracias por tu comentario!
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